Ya utilizado en la tradición japonesa del siglo XVIII, el método Cold Brew permite obtener un café concentrado, intenso, extraído a través de un especial sistema de goteo de agua fría. El café obtenido de este modo mantiene todo el sabor de la mezcla con un bajo contenido de notas amargas. Se puede saborear, según guste, con hielo o diluir con otras bebidas.